Servicio de Salvamento de la Armada
Se desarrolló un ejercicio de buceo nocturno
13-7-2012 | El objetivo es afianzar conocimientos y forma parte del programa de adiestramiento anual del Servicio de Salvamento.
Puerto Belgrano- El miércoles a la tarde se efectuó en la dársena de la Base Naval Puerto Belgrano el primer ejercicio de buceo nocturno de este año, con el cual se busca incrementar la complejidad de los ejercicios en pos de lograr un adiestramiento óptimo.
La ejercitación de buceo nocturno se realizó con dependencia de superficie, búsqueda y reflotamiento, incrementando paulatinamente el nivel de exigencias y cumpliendo las metas impuestas en el plan de instrucción y adiestramiento.
“Este ejercicio tiene dos fases: una es una inspección del casco de una de las unidades que tenemos amarradas a muelle y, consecutivo a eso, se realiza la búsqueda guiada de un artefacto que tenemos fondeado. En este caso seleccionamos la búsqueda de tipo guiada por ser la más óptima. Se establecen comunicaciones con el equipo, los buzos mantienen comunicación con la gente que está en superficie a través de la escafandra”, explicó la teniente de corbeta Cecilia Alcanis, jefe del Departamento Buceo del Servicio de Salvamento de la Armada (SISA).
Las actividades parten de la hipótesis de casos reales, en los cuales se debe operar en diferentes condiciones climáticas y de luz, manteniendo el criterio de que la unidad debe estar preparada para actuar rápidamente y bajo diferentes condicionantes que muchas veces adicionan riesgo a operaciones de gran complejidad.
“En este operativo, que es de poca duración y de un solo ejercicio, intervienen de 25 a 29 personas. No sólo en lo que respecta al buceo sino también en la logística que abarca desde el comienzo con todo el traslado del material y el personal, empezando a cercar la zona, hasta las tareas de finalización. Calculamos que va a llevar unas 4 horas”, agregó el suboficial principal buzo Jorge Sarmiento.
Una vez terminada la maniobra se efectúa el despliegue del material que consiste en lavar los elementos utilizados porque no se pueden dejar en condiciones de agua salada. Se hace una limpieza general y se deja al secado hasta el día siguiente.
El Servicio de Salvamento de la Armada cumple con un plan de adiestramiento semanal que aborda tanto la parte física como la teórica. “Los ejercicios con este despliegue se planifican porque implican una logística que hay que sostener, para lo cual se tienen en cuenta un montón de cosas y estamos hablando de que este tipo de labor se hace una vez cada 15 días, un mes. En nocturno este es el primero que hacemos en el año pero ejercicios con despliegue en lo que va del semestre ya tenemos unos cuantos”, amplió la teniente Alcanis.
Riesgo y seguridad
Todas las medidas de seguridad se ven reflejadas en la actividad. Así, por ejemplo, existe una comunicación permanente entre los buzos y los que se encuentran en superficie que les permite estar siempre en contacto directo y cuentan además con un buzo de emergencia por si hay que asistir a los que se encuentran sumergidos.
“El buceo es una actividad de riesgo propiamente dicha, por supuesto nosotros tratamos de minimizar esos márgenes de riesgo, tomando todas las medidas de seguridad”, explicó la jefe del Departamento Buceo del Servicio de Salvamento de la Armada.
Cuentan también con la vestimenta adecuada como abrigo, chalecos, casco, guantes, todo lo que la normativa exige respecto a seguridad e higiene en el trabajo. “Utilizamos también el cyalume para marcar al buzo que está bajo el agua, de manera tal que el que está en superficie lo pueda detectar y ver por donde se encuentra. El cyalume es un tipo de iluminación que normalmente empleamos para marcar el objeto encontrado o en el caso de que fuera un buzo en autónomo”, describió la teniente Alcanis.
Desarrollo del ejercicio
En cada ejercicio son generalmente dos personas las que se sumergen que lo realizan en distintas instancias. “Primero hay uno que hace el recorrido del casco, después vuelve y comienza la búsqueda del artefacto fondeado; una vez que lo detecta avisa a superficie y es entonces cuando baja el otro buzo no sólo para asistir al compañero sino también con el fin de llevar globos de izar que son propios de esta actividad y que permiten elevar el objeto fondeado. A partir de allí el trabajo es de a dos. Cuando hay trabajos que demandan un mayor esfuerzo o para agilizar la maniobra se utilizan dos buzos”, explicó.
Mientras tanto el resto del personal, que resulta ser la mayoría, se encuentra en superficie, ya sea con la tarea del compresor en la parte de iluminación; en el generador, coordinando el área de comunicaciones; en los vehículos, por si existiera alguna emergencia; y también personal de sanidad, enfermeros capacitados en medicina hiperbárica.
Por otra parte en el SISA existe una cámara hiperbárica multiplaza porque uno de los riesgos de la actividad es que el buzo que interviene adquiera una enfermedad descompresiva. En este caso todo se encuentra coordinado de tal manera que la operación que implica sacar al afectado, montarlo sobre una camilla, trasladarlo en un vehículo y ponerlo en una cámara, tarde cinco minutos manejándose así dentro de los tiempos estipulados.
“Los buzos estamos acostumbrados a trabajar en la oscuridad con visibilidad casi nula, así que más que nada este ejercicio es para ver cómo funciona el equipamiento y quedarnos tranquilos de que la operación va a salir bien”, finalizó la teniente de corbeta.