2-7-2012 | Esta referencia histórica redactada por el teniente de navío Mauro Figueroa de la División Investigaciones de la Escuela de Oficiales de la Armada cuenta el por qué de la fecha.
Por ley 25.566 sancionada en 2002, el 1º de julio de cada año quedó instituido como el Día del Historiador a los efectos de recordar y homenajear el esfuerzo que han realizado y realizan los escritores, investigadores, profesores y aficionados dedicados al estudio, propalación y análisis de los acontecimientos de carácter histórico.
En 1812 el Primer Triunvirato ordenó que todos aquellos acontecimientos vinculados a la Revolución de Mayo fueran narrados de forma escrita con el objetivo de “perpetuar la memoria de los héroes y las virtudes de los hijos de América del Sud”. Esa tarea fue encomendada al diputado cordobés Gregorio Deán Funes quien, a partir de una exhaustiva búsqueda de documentación, redactó su célebre “Ensayo de la historia civil del Paraguay, Buenos Aires y Tucumán”.
Aquellas acciones fueron las que inspiraron, en el 2002, la sanción de la ley Nº 25.566 en la cual el Congreso Nacional declaró el 1° de julio como el Día del Historiador, en homenaje a los escritores, investigadores y aficionados que se han dedicado y dedican a la producción y difusión de la Historia.
Como una de las instituciones fundantes de la Patria, la Armada Argentina, desde sus primeros años de organización, contó entre sus filas con hombres que entendieron la importancia de dejar registro –para las posteriores generaciones– de los acontecimientos y procesos históricos en donde estuvo involucrada la institución.
Son ellos quienes rescataron del paso del tiempo las tradiciones y costumbres navales. Con una tarea minuciosa, incansable y paciente, “navegaron” por infinidad de documentos y archivos extrayendo de ellos lo significativo, para brindarnos un panorama más amplio y abarcador del pasado, que permite entender el presente y proyectar el futuro de nuestra institución. También, hicieron visible la real importancia que tiene el estudio y la custodia de los intereses marítimos nacionales.
Nombrar a todos aquellos marinos implicaría una labor que excede las capacidades e intenciones de este artículo, el cual sólo pretende recordarlos y homenajearlos en ocasión de esta fecha, mediante la semblanza de uno de sus principales exponentes que contribuyó al desarrollo de la Historia Naval, el capitán de fragata Teodoro Caillet Bois.
Semblanza del capitán de fragata Teodoro Caillet Bois
Ingresó a la Escuela Naval en 1898. Finalizado su viaje de instrucción en la fragata ARA “Sarmiento” navegó en aguas antárticas a bordo de la corbeta ARA “Uruguay” colaborando con la expedición del investigador francés Jean-Baptiste Charcot. Durante su carrera ejerció el comando de diferentes buques y formó parte de importantes trabajos hidrográficos a lo largo del litoral marítimo.
En noviembre de 1927 se retiró del servicio activo con el grado de capitán de fragata. A partir de allí pudo dedicarse con más tiempo y esfuerzo a su otra vocación: la Historia.
En el Boletín del Centro Naval publicó varios artículos: “La obra exploradora de Page”; “La guerra de vapores en el Paraná”; “Memorias del crucero ‘Buenos Aires’”, “Piedra Buena”, entre otros. También colaboró con el Boletín de Investigaciones Históricas de la Facultad de Filosofía y Letras con estudios sobre la actuación del comodoro de Marina Hipólito Bouchard en la costa californiana y el papel que desarrollaron los corsarios durante la guerra con el Imperio del Brasil (1825 – 1828).
Su capacidad y sapiencia sobre temas navales le valieron la invitación para formar parte de la magistral “Historia de la Nación Argentina” que fue impulsada por la Academia Nacional de la Historia y dirigida por el prestigioso historiador Ricardo Levene. El interés demostrado por la Patagonia se reflejó en los artículos publicados en la revista “Argentina Austral”, donde recordó las actividades de los primeros marinos que se establecieron en la región y las diferentes expediciones de la Armada Argentina.
Su infatigable tarea se manifestó también con el primer intento por escribir una obra total y didáctica sobre Historia Naval que denominó “Ensayo de Historia Naval Argentina”. En “Los marinos durante la dictadura (período 1841 – 1851)”, relató los sucesos navales durante el rosismo a partir de la documentación perteneciente al Archivo General de la Nación. También merece destacarse el libro “Costa sur y plata”, donde reunió recuerdos y ensayos históricos sobre el sur argentino.
El capitán de fragata Teodoro Caillet Bois falleció un 23 de febrero de 1949 en la ciudad de Buenos Aires. Dejaba para la posteridad una valiosa contribución, reconocida por sus continuadores, la cual aspira a ser perfeccionada con nuevos elementos, temas originales y la misma vocación de servicio manifestada por aquel marino. Su figura aglutinó los atributos de un estudioso de la Historia Naval: vocación, perseverancia, afección al trabajo, profesionalismo, continuidad en la investigación histórica y dedicación exclusiva para llevar a buen puerto la tarea encomendada.
En la actualidad, la Armada Argentina es consciente de la importancia de la Historia como una disciplina de carácter formativo esencial que concentra actividades de formación, investigación y difusión. Por ello ha impulsado la conformación de un escalafón de oficiales profesionales que continúen con la labor emprendida por Caillet Bois y otros tantos marinos que dedicaron su tiempo a reconstruir los fragmentos de la Historia Naval Argentina, rescatándolos del olvido.