Entronizaron dos imágenes de la virgen Stella Maris
2-7-2012 | Fue en dos edificios de viviendas de la zona Buenos Aires.
Buenos Aires – La Alcaldía Buenos Aires colocó dos imágenes de la virgen Stella Maris, patrona de la Armada Argentina, en dos edificios de viviendas de su dependencia ubicados en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Las mismas se hicieron en el marco de un programa del Departamento Viviendas Fiscales, de la Dirección General del Personal y Bienestar de la Armada, que tiene como objetivo entronizar una imagen en cada uno de los barrios y edificios de su dependencia. En este caso, se realizó el pasado 11 de julio en el de calle Salta; y el 25 de julio en el de calle Rojas.
En ambos casos presidió la ceremonia el capitán de navío Gustavo Carlos Maroto, jefe del Departamento Viviendas Fiscales, junto al presbítero Fernando Papa; asistieron numerosos vecinos de ambas dependencias quienes recibieron a la virgen con alegría.
El suboficial principal VGM Luis Solari, quien está encargado de la entronización de la virgen en los barrios y edificios de Buenos Aires, comentó que en ambos casos se realizó una lectura de la historia de la advocación de Stella Maris, de la historia del Rosario y su relación con la batalla naval de Lepanto.
Expresó, además, que para finalizar se rezó la plegaria a la virgen Stella Maris y el padre Papa entregó agua bendita a los vecinos que la solicitaron.
La relación de la virgen con los marinos
María le enseñó a Santo Domingo de Guzmán, fundador de los Dominicos, a rezar el Rosario en 1208 y le dijo que propagara esta devoción y la utilizara como arma poderosa en contra de los enemigos de la Fe.
En la batalla de Lepanto, en el golfo de Corinto, la flota cristiana entró en batalla contra la flota musulmana que era muy superior en tamaño. Antes del ataque, las tropas cristianas rezaron el Santo Rosario con devoción. La batalla duró hasta altas horas de la tarde pero, al final, los cristianos resultaron victoriosos.
En Roma, el Papa se hallaba recitando el Rosario en tanto se había logrado la decisiva y milagrosa victoria para los cristianos frenando el expansionismo turco por el Mediterráneo. El Papa salió de su capilla y, guiado por una inspiración, anunció con mucha calma que la Santísima Virgen había otorgado la victoria.
Don Juan, quien comandaba la flota cristiana, también le atribuyó el triunfo de su flota a la intercesión de la virgen y, agradecido, el Papa Pío V instituyó la fiesta de Nuestra Señora del Rosario.