La Armada en la Revolución de Mayo
15-6-2012 | Por el capitán de navío Guillermo Andrés Oyarzábal, jefe del Departamento Estudios Históricos Navales.
 
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n mayo de 1810, los sucesos en España y las victorias de Napoleón, la caída de la Junta Central de Sevilla y la dudosa de legitimidad del Consejo de Regencia –que se había establecido en Cádiz a principios de aquel año– movilizaron a la opinión pública de Buenos Aires. Esta turbulencia política no pasó desapercibida para el gobierno de Montevideo, que concentró en su Apostadero aún antes del azaroso proceso de la Semana de Mayo, a todas las unidades navales.

Como resultado de las decisiones de Montevideo, de las tres unidades que operaban por entonces en el área de Buenos Aires sólo quedó la cañonera de la Real Armada española “Vizcayna”, un modesto buque comandado por el piloto Antonio del Pino.

Del Pino, cuya nave había fondeado primero frente al Fuerte y luego en la boca del Riachuelo, se mantuvo atento a los debates del Cabildo Abierto, convirtiéndose luego en el primer marino en adherir explícitamente con su buque a la causa revolucionaria. De la misma manera actuaron otros jóvenes oficiales navales que servían en la Capitanía de Puerto, entre quienes se destacaba la figura del alférez de fragata Martín J. Thompson. La Marina no perdió su estatus manteniendo la organización de origen al servicio de la Primera Junta de Gobierno.

El 28 de mayo fue designado Mariano Moreno secretario de Guerra a cargo de los Ejércitos de mar y tierra. Debe advertirse que la importancia de mantener la estructura de la Marina es consecuente con la situación, pues Buenos Aires contaba con un puerto de proyección fluvial y marítima, cuyo control y a pesar de las adversas condiciones geográficas no podía ser descuidado.

Inmediatamente la Junta adoptó acciones para consolidar su posición en la Banda Occidental del río. Luego de reafirmar el control de la Ensenada de Barragán –y mientras los ejércitos empezaban a movilizarse con el objeto de llevar los principios revolucionarios al interior del país– Del Pino recibió la orden de tomar el Arsenal de Marina de Barracas, tras cuya acción la cañonera quedó en reparaciones y fue rebautiza con el nombre de “América”.

La Capitanía General del puerto de Buenos Aires se convirtió en la cara visible de la Marina revolucionaria, que sostenía su continuidad en carácter y propósitos como un organismo de la Armada, respondiendo a las necesidades operativas de los buques y a los requerimientos que en el mismo sentido imponía el gobierno.

La historiografía naval argentina ha estudiado con profundidad las numerosas acciones que se llevaron a cabo en el período comprendido entre la Revolución de Mayo y la creación y puesta en operaciones de la Escuadra comandada por el almirante Guillermo Brown.

La designación de Mariano Moreno en la Secretaría de Guerra, la subordinación a la Junta del piloto Antonio del Pino, su inmediata acción en favor de la revolución, y el nombramiento de un oficial de carrera para ocupar la Capitanía General del Puerto señalan esta presencia de la Armada, desde los orígenes de la Patria.

La Armada Argentina, como todos los Ejércitos de la Patria, nació con ella, y por esto reconocemos en su tradición y en su historia a una institución bicentenaria, que en defensa de los intereses nacionales mantiene el ideal de servicio consolidado con ejemplo de Guillermo Brown.