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41º viaje de instrucción
Los hermanos Morandi y la experiencia compartida
12-8-2010 | Dos de los 300 tripulantes de la fragata ARA "Libertad" fueron los hermanos Mauro y Sebastián Morandi. Uno lo hizo como guardiamarina en comisión, y el otro, como cabo segundo. Contaron la experiencia.
 

El guardiamarina Mauro Morandi y el cabo segundo Sebastián Morandi –hermanos, nacidos en Avellaneda y criados entre Florencio Varela y Punta Alta– compartieron el 41º viaje de instrucción de la fragata ARA "Libertad".

Mauro tiene 22 años, dos más que Sebastián, y formó parte de la comisión de cadetes de la Escuela Naval Militar que completó parte de su formación a bordo del buque escuela argentino.

A Sebastián lo destinaron a la fragata por su rendimiento académico en la Escuela de Suboficiales de la Armada: fue el mejor promedio de su especialidad Operaciones Sonarista.

Para ellos, el viaje fue único, porque además de conocer otros puertos del extranjero, lo hicieron junto a 11 veleros de países de América y Europa, por la Regata del Bicentenario.

"Veleros de esa envergadura no se ven todos los días. Además, el cariño de la gente en cada puerto fue impresionante. Hay que vivirlo", contó Mauro Morandi.

Para los dos fue importante no sentirse tan lejos de la familia.

"Fue una alegría doble; primero porque fue un premio y segundo, porque lo hice con mi hermano. Y aunque en el buque no nos cruzamos mucho, en los puertos estábamos juntos todos los días", dijo Sebastián Morandi.

Vida de mar

Para el cabo segundo Sebastián Morandi, el viaje fue una oportunidad para poner en práctica lo aprendido en la Escuela de Suboficiales.

“Mi expectativa era terminar de hacerlo y la experiencia vivida superó todo, hasta aquellas anécdotas que me habían contado.”

Sus padres, Claudio Roberto Morandi y Sandra Beatriz Rodríguez están orgullosos de la carrera que eligieron sus hijos y los han apoyado en todo momento, como sus dos hermanas Anabela y Camila.

Sebastián decidió ser parte de la Armada porque “me gustan las formas, los tratos y la gente buena. Tenía muchos familiares y conocidos en la Armada. Aquí tengo la posibilidad de hacer lo que me gusta y capacitarme.”

A Mauro, su Avellaneda natal le dejó el recuerdo de jugar a la pelota todo el día, y Florencio Varela, sus primeros amigos de la infancia. Ingresó a la Escuela Naval en el 2006, “porque me gustó siempre el estilo de vida de la Marina.”

Ambos desean seguir en carrera por muchos años, “seguir estudiando, haciendo cursos y desarrollándome profesionalmente” dijo Mauro; “seguir creciendo, progresar y hacer todo lo mejor por la carrera”, apuntó Sebastián.

Para Mauro servir a la patria es un orgullo; para Sebastián, “poner en práctica todo lo que la Armada me enseñó para defender a mi país.”