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Velas Sudamérica 2010
La paradoja de tener sangre de un Magallanes a bordo del “Elcano” y cruzar el estrecho austral
12-3-2010 | El buque escuela “Juan Sebastián de Elcano” de España atravesó el Atlántico para ser parte de los festejos del Bicentenario. A bordo, un comandante emparentado con el expedicionario portugués Fernando de Magallanes se apresta a cruzar el estrecho que descubrió en 1520.
El capitán de navío Manuel de la Puente Mora Figueroa y sus expectativas de cruzar del Atlántico al Pacífico.
El capitán de navío Manuel de la Puente Mora Figueroa y sus expectativas de cruzar del Atlántico al Pacífico.
 
BUENOS AIRES – Apenas se pisa la planchada del “Juan Sebastián de Elcano” uno siente que se transporta a otra época. Sus 83 años en el mar y los detalles de arquitectura invitan a soñar con grandes navegantes y travesías de leyenda. Reyes, príncipes y grandes personalidades del mundo caminaron sus cubiertas.

Sin ir más lejos, hace apenas unos días el príncipe de Asturias, Felipe de Borbón, estuvo a bordo del velero durante su permanencia en Montevideo (Uruguay) con motivo del cambio de presidente.

En diálogo con el comandante del buque escuela español, el capitán de navío Manuel de la Puente Mora Figueroa, se confirma de inmediato esa sensación de larga historia.

Él mismo tiene su vida ligada al mar, ya que es novena generación de marinos en su familia: su padre, Manuel de la Puente y Magallanes, también fue comandante del “Elcano”, designado en 1946. Y su antepasado que inició este linaje naval fue marino mucho antes de la independencia de Argentina.

Así, suena paradójico que el “Juan Sebastián de Elcano” haya atravesado varias veces el estrecho de Magallanes, descubierto en la expedición de circunnavegación que Fernando de Magallanes inició en 1518 y concluyó su contramaestre Juan Sebastián de Elcano en 1522.

Pero para el capitán de la Puente significa mucho más que el nombre del accidente geográfico que atravesará rumbo a Chile en la regata del Bicentenario. “Para mí será una experiencia muy especial porque mi abuela paterna se apellidaba de la Puente y Magallanes y era descendiente del hermano del descubridor del estrecho.

Volvamos al presente y a lo que se está viviendo por estos días en el Encuentro y Regata de Grandes Veleros: para el comandante del buque escuela español, Velas Sudamérica 2010 no sería lo mismo sin la participación de España y de Portugal. “Nuestros países están muy unidos con Sudamérica. El que quiera separarnos no conoce la historia de los pueblos que estuvieron muy unidos a lo largo de los siglos”, dijo.

Los buques de ambas Armadas tienen también un largo historial de visitas recíprocas. Por caso, en el Centenario de Argentina estuvo el buque “Carlos V” con la infanta Isabel como representante de España. Y la fragata “Libertad” de la Armada Argentina participó del encuentro de grandes veleros que se celebró en Cádiz (España) con motivo de los 500 años de la llegada de Cristóbal Colón a América.

81º crucero de instrucción

El buque escuela de la Armada Española lleva a bordo 49 guardiamarinas, entre ellos una mujer. La dotación está formada por 23 oficiales (dos son de la Escuela Naval Militar y uno de la Marina británica), 22 suboficiales, 140 de personal de marinería y tropa y 5 maestros civiles.

“Este viaje es importante para toda la dotación porque nos permite conocer un país como Argentina, muy cariñoso con nosotros y con el mismo idioma y costumbres comunes. Hemos sido parte de la misma familia y hay muchos descendientes de españoles aquí. Pasear por Buenos Aires es sentirse como en cualquier ciudad española, es como sentirse en casa”, manifestó el comandante del “Juan Sebastián de Elcano”.

Respecto del Encuentro de Grandes Veleros, el capitán de la Puente dijo que disfruta mucho compartir las experiencias juntos. “Es lo que más me gusta. Los comandantes vamos a llegar a conocernos tanto que seremos casi una familia; ya nos hemos propuesto encontrarnos una vez al año en distintos países”, contó.

Por su parte, los guardiamarinas y tripulantes van a crear unos lazos de unión que les serán valiosos profesional y humanamente en el futuro. Conocer cómo se trabaja en otras Armadas y abrir a los guardiamarinas la cultura de cada país que visitan, además de completar su instrucción, son objetivos fundamentales en este viaje.

El “Elcano” vino 29 veces a la Argentina. La última, en 2004. Y sólo en siete oportunidades de esas no estuvo en Buenos Aires. “Ya sólo bajar de Brasil para acá ha sido una experiencia interesante –ríe el comandante, recordando el temporal que debieron capear¬–. Enfrentarse con el mar y navegar en un barco de vela es totalmente distinto, estás viendo la naturaleza viva y sintiéndola mucho más que en otro tipo de buque.”

Dice que los marinos aprenden mucho más así. “Aprenden a pensar que la meteorología les influye mucho y que la mar es un medio difícil de trabajar. Aprenden a sentirla mucho más.”

Resaltó además el compañerismo a bordo del “Elcano” y entre las dotaciones de los veleros. “Cuando pasamos el temporal, todos los barcos se llamaban unos a otros preguntándose cómo estaban y si necesitaban algo. Eso es lo que más se valora.”

El martes pasado, el buque escuela zarpó de Buenos Aires rumbo al sur. No entrará al puerto de Ushuaia, porque necesita más días de navegación para la instrucción de sus guardiamarinas, pero se reunirá al resto de la flota de Grandes Veleros en Punta Arenas (Chile).

Quienes presenciaron la zarpada desde tierra no llegaron a escucharlo, pero es seguro que a bordo, como en cada partida, se pronunció la tradicional “Oración del Piloto” con la que comenzaban los viajes de los galeones a las Indias, para encomendarse al cuidado de Dios en la difícil travesía por los mares del sur: “Larga trinquete en nombre de la Santísima Trinidad. Padre, Hijo y Espíritu Santo. Tres Personas y un solo Dios verdadero, que sea con nosotros y nos guarde, que acompañe y nos dé buen viaje a salvamento y nos lleve y vuelva a nuestras casas.”

La historia de Juan Sebastián de Elcano

Este bergantín goleta de cuatro palos debe su nombre en honor al navegante Juan Sebastián de Elcano que, a bordo del galeón “Concepción”, participó de la expedición de Fernando de Magallanes en 1519.

Luego de pasar mil peripecias por los mares del sur y el océano Pacífico para encontrar un paso hacia oriente, de los cinco galeones que habían partido de España quedó sólo uno y, ya fallecido Magallanes, fue precisamente Elcano quien quedó al mando de los pocos sobrevivientes.

Después de tres años de navegación y con innumerables pérdidas humanas y materiales, Elcano arribó a España con 17 hombres. El emperador Carlos I le otorgó un reconocimiento especial por haber sido el primero en circunnavegar el mundo.
 
El buque escuela "Juan Sebastián de Elcano".