El mejor amigo del marino
La odisea de Argos a bordo del Gloria
8-3-2010 | Es un labrador negro que desde hace cinco años navega en el buque escuela de la Armada de Colombia y es el perro insignia del país.
Un argonauta.
Un argonauta.
 
BUENOS AIRES – Se escuchan pasitos rápidos y golpecitos de uñas al rozar la cubierta. Se pueden contar: una, dos, tres, ¡cuatro patas!

Algo curioso. Uno gira para ver y se acerca Argos, un perro labrador.

Camina seguro junto a su entrenador cartaginés, infante de Marina Nelson Enrique Cárdenas Vergara.

Argos tiene cinco años y es miembro de elite entre los caninos que trabajan en la Armada, ya que es el perro insignia de Colombia. Sus compañeros de “armas” son otros labradores, pointers, boxers, cockers, pastores alemán y schnauzers.

En total, hay más de 900 perros trabajando en la Armada de Colombia en cinco especialidades: narcóticos, divisas, búsqueda y rescate, defensa y explosivos. Además de los que están en la escuela, hay cuatro compañías que se componen de 60 a 70 perros cada una.

“Los labradores, por su carácter, son perros muy nobles, que no tienen roces con nadie; característica importante en caso de ser necesarios para algún registro y también para embarcar”, explica.

“Argos es muy astuto. Cuando el buque está escorado no sube las escalas. Como sabe que se va a golpear, se mete en un armario donde guardamos la ropa, donde entra justito y no se mueve. Tiene su chaleco salvavidas y hasta ¡una remera del buque!”, detalla Cárdenas Vergara.

Sus predecesores fueron Morgan –otro labrador— y Chicote, un perro dorado que fue una de las primeras mascotas que navegó más de 300.000 millas náuticas. Eso le dio un lugar en los Record Guinness.

El velero “Gloria” ostenta una tradición de años con mascotas a bordo: en una época navegaron el canguro “Escotín” y lora “Margarita”.


En el crucero 2010

Este año la travesía dura siete meses, el resto del tiempo Argos continúa viviendo en el buque. A bordo, hala cabos, trota con su entrenador y corre alrededor del alcázar --cerca de una hora por día-- para mantener su estado físico. Cuando los tripulantes hacen deporte en cubierta --juegan fútbol, básquet, béisbol—Argos participa “pero daña mucho los balones”, según Nelson.

En el “Gloria”, Argos es uno más de la tripulación y tiene una muy buena convivencia con todos. Cuando el velero llega a su apostadero, en Cartagena de Indias, el perro insignia recibe un reentrenamiento para seguir teniendo un buen rendimiento.

Desde los siete meses, los cachorros que ingresan a la escuela de adiestramiento de caninos de la Infantería de Marina de Colombia, desarrollan tres instintos básicos para ser aptos: caza, presa y cobro.

“Cuidar la salud de Argos es un muy importante, por eso tiene una dieta a base de alimento balanceado y se lo desparasita cada dos meses, se le dan vitaminas, y se cuida que haga ejercicios permanentemente” cuenta su entrenador.

Y agrega: “Es muy noble. Cuando le digo que algo ‘no’, hace caso enseguida. Siempre está conmigo, duerme al lado mío. Debo tener un control visual permanente sobre él. Ver si agarra algo, qué come, su frecuencia cardíaca, su pelo…”. En caso que necesite atención médica Nelson es enfermero canino, con un año de formación en la especialidad.

Dentro de un año, cuando Nelson esté por retirarse de la Armada, deberá dejar a Argos con otro entrenador que envíen desde la escuela. Para asociar al perro al nuevo instructor, deberá ir alejándose de a poco de él para darle lugar a que se cree el nuevo vínculo. Durante la transición no podrá darle alimentación, agua ni cariño. Será un momento difícil para ambos.

“Es un perro muy especial. Si la persona que lo tiene lo interpreta, sabe que cuenta con un buen amigo. El otro día yo estaba enfermo y Argos también estaba alicaído, parece que recibe los mensajes corporales”, remata con orgullo Nelson.
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