Buenos Aires - Velas Sudamérica 2010
Una verdadera fiesta bicentenaria
8-3-2010 | Más de mil tripulantes de diez marinas del mundo, acompañados por colectividades y escuelas, desfilaron el sábado pasado por la avenida porteña Sante Fe, sumándose así a los actos bicentenarios.
BUENOS AIRES - Al ritmo del tango, la samba brasileá, el mariachi, el candombe y otras músicas típicas, más de mil tripulantes de los buques escuela que participan del encuentro y regata Velas Sudamérica 2010, desfilaron el sábado por la mañana junto a escuelas y colectividades por la Avenida Santa Fe desembocando en la plaza San Martín, donde está emplazado el monumento al Libertador de Los Andes.
Este colorido acto estuvo presido por el ministro de Cultura de la ciudad de Buenos Aires, Hernán Lombardi, y el jefe del Estado Mayor General de la Armada, almirante Jorge Omar Godoy, quienes estaban en un palco acompañados por diversas autoridades civiles y gubernamentales y los comandantes de los diez buques escuela que se sumaron a los festejos bicentenarios al participar de la regata.
Rodeados por un público que no cesaba de aplaudir y como buenos anfitriones, encabezaron el desfile los tripulantes de la fragata ARA “Libertad”. Avanzaron hasta su lugar en la plaza, al son de La Cumparcita, que fue ejecutado por la Banda de Música de la Armada. Como parte de la delegación también estuvieron la Compañía Federal de Danzas vestidos con trajes típicos de las diversas regiones del país y alumnos de las escuelas “Armada Argentina”, “Fragata ARA Argentina y “República Argentina”.
Detrás apareció la delegación del buque escuela “Cisne Branco”, ganadora de la regata Río de Janeiro-Mar del Plata. Esta vez los aplausos adoptaron el ritmo carioca para acompañar el baile de los integrantes de la colectividad brasilera y de alumnos de la escuela “República del Brasil”.
En tercer lugar ingresó la tripulación del buque escuela “Esmeralda”, seguida por miembros de la colectividad chilena y alumnos de la Escuela “República de Chile” quienes levantaban alto un cartel que decía “Fuerza Chile”. Para ellos los aplausos eran un claro mensaje de solidaridad y afecto.
Continuando el desfile apareció el país de los mariachis representado por la tripulación del buque escuela “Cahutemoc” y los alumnos de la escuela “República de México”. Luego llegó la delegación de Portugal, en la figura de los tripulantes del buque escuela NPR “Sagrés” y alumnos de la escuela “República de Portugal” quienes le aportaban color con sus trajes típicos.
El penúltimo turno fue para los hermanos rioplatenses. Al ritmo del candombe, danza tradicional del folcklore uruguayo, los tripulantes del buque escuela “Capitán Miranda”, ingresaron acompañados por los alumnos de las escuelas “República Oriental de Uruguay” y “José Pedro Varela”.
Finalmente cerraron el desfile los tripulantes del buque escuela “Simón Bolívar”, quienes avanzaron al ritmo del joropo, acompañados por los alumnos de la escuela “República de Venezuela”.
Un párrafo aparte merecen las interpretaciones de la orquesta de la Armada, que recibió a cada una de las delegaciones interpretando temas musicales de los diferentes países.
Palabras y ofrenda
Entre un numeroso público que hacía todo lo posible por ver, se desarrolló el acto que contó con las palabras del jefe del Estado Mayor General de la Armada y el Ministro de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires.
Primeramente el almirante Jorge Omar Godoy manifestó su agradecimiento al gobierno de la ciudad por la organización del desfile y a los diferentes participantes. Y luego puso el acento en su mensaje de solidaridad y hermandad entre todos los pueblos, pidiendo que “sirva para que podamos caminar juntos con más fuerza”.
A su turno, el ingeniero Hernán Lombardi reconoció “el esfuerzo que han hecho la Armada Argentina y la de Chile, a lo largo de casi una década, convocando a todo el resto de las armadas de Sudamérica, México, España y Portugal requiere el reconocimiento de todos nosotros como ciudadanos porteños”.
Lombardi invitó también a toda la población a visitar los grandes veleros apostados en el puerto metropolitano, asegurando que “éste es un espectáculo que necesitará de mucho tiempo para que se repita”.
Un final con swing
Como toda fiesta no podía terminar sin baile. Ya cuando las diferentes delegaciones se iban desarticulando, la orquesta de la Armada fue la protagonista. Alrededor de ella se aglomeró el público en general que no dudó en mover las caderas al ritmo tropical. No se salvó de bailar ni la prensa.
Una verdadera fiesta que pone en alto el espíritu de interculturalidad y hermandad entre los pueblos que festejan su bicentenario y quienes los agasajan al acompañarlos.